EL COLTAN
Un mineral estratégico poco conocido, la columbita-tantalita (coltan), es esencial para las nuevas tecnologías. El 80% de las reservas mundiales se encuentra en África, sobre todo en una zona de la República Democrática del Congo ocupada por los ejércitos de Ruanda y Uganda. Según las Naciones Unidas, el tráfico ilegal de coltan es una de las razones de una guerra que, desde 1997, ha matado a un millón de personas.
De él se extraen el tántalo y el niobio. Los misiles balísticos, los cohetes espaciales, las armas inteligentes, los teléfonos móviles, los airbags y los juguetes electrónicos lo emplean en sus microprocesadores, baterías, microcircuitos y condensadores. La escasez de este mineral (un superconductor de energía capaz de soportar cambios de temperatura) forzó el año pasado a la japonesa Sony a posponer el lanzamiento de su producto estrella, la Play Station 2. El niobio resulta vital en la aleación de acero de oleoductos y centrales nucleares, y para el desarrollo de los trenes magnéticos, según Rosario Lunar, catedrática de Yacimientos Minerales de la Universidad Complutense de Madrid.
![]() |
Más de 10.000 mineros recolectan el coltan en la región del Kivu (este del Congo), un territorio ocupado desde 1998 por los ejércitos de Ruanda y Uganda. Los niños trabajan en régimen de semiesclavitud en minas de aluvión (a ras de tierra), igual que los prisioneros hutus y los buscadores de fortuna. A los presos se les ofrece una reducción de pena; los otros reciben entre cinco y 10 dólares por cada kilo de coltan, un salario de lujo para una población que sobrevive con menos de 200 pesetas al día. |
Pero este negocio también lucra a los países ocupantes. En el mismo informe de expertos de la ONU se subraya que el tráfico ilegal de coltan ha supuesto para Ruanda el ingreso en sólo 18 meses de 250 millones de dólares (50.000 millones de pesetas), cuatro veces su presupuesto anual de Defensa. Ruanda, Uganda y, en menor medida, Burundi, aliados en la guerra contra el Gobierno de Kinshasa, exportan desde 1998 enormes cantidades de oro, piedras preciosas y coltan sin que conste una producción propia. En el caso de Ruanda, el beneficio obtenido por el tráfico de coltan es superior al de diamantes, dominado por las tropas ugandesas.
La ONU no duda en afirmar que este mineral estratégico para las nuevas tecnologías financia la guerra y es una de sus causas. Los datos son contundentes: Uganda, que no posee yacimientos de diamantes, vendió en 2000 por valor de 1.263 millones de dólares; tampoco extrae coltan, pero en 1999 exportó 69,5 toneladas. Con Ruanda sucede algo similar. Este pequeño país, de 26.338 kilómetros, equivalentes a Albacete y Murcia juntos, tiene desplegados en el Congo a 25.000 soldados en un territorio 14 veces superior a su tamaño. En el límite de las áreas de influencia de Ruanda y Uganda están las minas de Masisi, las más importantes, que han sido objeto de combates entre ambos países y sus guerrillas aliadas.
Tanto Ruanda como Uganda cuentan desde 1997 con el respaldo de Estados Unidos, cuyas empresas lideran el sector de las nuevas tecnologías, una industria dependiente del coltan y del germanio, otro elemento estratégico para los microchips de alto rendimiento y para el espacio (células solares). 'El germanio es más importante y escaso que el coltan', asegura una fuente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Tal vez por ello se cotiza a 640 dólares por kilo en el mercado de materias primas de Londres, es decir, siete veces más caro que el tántalo.
Información completa en: El País, 2 de Septiembre de 2001