Colección de documentos de prensa relativos al diálogo abierto por el gobierno Aznar con ETA en 1998


Horizonte de esperanza

A las once treinta de la mañana de ayer, un despacho de agencia informaba que el presidente del Gobierno había autorizado el «establecimiento de contactos» con interlocutores del entorno del MLNV con el fin de «acreditar la voluntad» de la banda terrorista de dar los pasos precisos para el «cese definitivo de la violencia».

La esperanza, precaria todavía, de que el proceso que se anuncia fructifique en la pacificación del País Vasco, exonerando a esa entrañable porción de España de la servidumbre del terror, nos lleva a subrayar la fecha del 3 de noviembre como el posible punto de partida de una andadura que ningún español de buena voluntad puede dejar de desear que culmine venturosamente.

La noticia no puede considerarse sorprendente. Con dosificada cautela, no ha dejado de sugerirse en todas las manifestaciones de Aznar, sobre todo en su importante discurso de Victoria cuando reclamó «compromisos claros» y advirtió que la paz no podía tener el precio de la democracia ni habría de ser administrada por quienes quisieran «retorcer la voluntad de los ciudadanos».

Se abre un proceso arduo y de resultado incierto. Los precedentes —la disolución sólo parcialmente lograda de los «polis-milis», Argel, las sucesivas «tomas de temperatura» de los gobiernos socialistas— aconsejan mantener la más rigurosa cautela. Pero es un camino que merece la pena y hay que alentar el valor de Aznar por decidirse a recorrerlo.

Creemos que la metodología adoptada es la única capaz de alcanzar resultados. Sin mediadores melífluos, instalados en una equidistancia inadmisible, ni interferencias de los partidos que pretendieran sacar réditos de su intermediación. Sólo el Gobierno de la Nación tiene en sus manos la única contrapartida a la que la banda puede aspirar: la indulgencia.

En este momento, no cabe olvidar a las víctimas del terrorismo y a sus familias. Su más plenaria reparación y su reconocimiento son un auténtico prerrequisito para cualquier buen fin de las conversaciones. Estamos ciertos de que el Gobierno no dejará de tenerlo en cuenta. Como tampoco, por obvio, nos parece necesario subrayar que las reglas del juego, la Constitución, el Estatuto, no pueden ponerse sobre la mesa. Aznar lo ha dicho hasta la saciedad. Cumplidas esas condiciones, es hora de grandeza de miras. Es la hora también de consenso: el Gobierno debe implicar en su propósito a todas las fuerzas políticas.

Para un periódico es duro admitir que la reserva más escrupulosa es una condición imprescindible para el éxito de los contactos. No podemos abdicar del deber de informar responsablemente. Pero somos muy conscientes de la importancia de lo que está en juego y nos sentimos comprometidos con el logro de la paz. Por ello, procuraremos no perjudicar el proceso, mediante un muy prudente y sereno ejercicio de nuestro derecho a informar y opinar. Nunca pondríamos en riesgo la posibilidad cierta de un País Vasco libre y en paz a cambio de la satisfacción efímera de una portada de tan seguro como fácil impacto.

Página 19 ABC, miércoles 4 de noviembre de 1998

El copyright de los textos de prensa pertenece a sus autores respectivos. Fecha de la trascripción, 4 de julio de 2006.