El día de ayer, es el que Aznar autorizó el establecimiento de contactos con el entorno de ETA, será una de las fechas clave del proceso de paz en el País Vasco. Pese a que los casos vasco e irlandés poco tienen en común, excepto en lo que se refiere al fenómeno terrorista, los partidos nacionalistas del País Vasco quieren que el proceso de paz que mantienen desde 1993 las autoridades de Belfast, Londres y Dublin sea un espejo de lo que ocurra en España.
Los nacionalistas vascos no han parado en estos meses de agitar el «señuelo irlandés» y hablan del «espíritu de Stormont» como fuente de inspiración y modelo para alcanzar la paz. De poco ha servido que el PP y el PSOE hayan reiterado insistentemente que la naturaleza de ambos problemas es totalmente distinta, ya que lo que en Irlanda del Norte es un conflicto entre comunidades diferentes, marcado además con un fuerte componente religioso y con un segundo estado, la República de Irlanda, como referente obligado, en el País Vasco se trata de un desafío violento de un grupo criminal, apoyado por un sector minoritario de la población contra una abrumadora mayoría que acepta las reglas del juego democrático y el debate libre entre las diferentes opciones políticas. La estrategia de la tergiversación del caso irlandés, según los partidos estatales, se mantiene, porque no es Irlanda del Norte un modelo para el País Vasco, sino al revés.
El proceso de paz en el Ulster ha sido posible por el esfuerzo conjunto de políticos de Irlanda del Norte, Gran Bretaña y la República de Irlanda, que desde 1993 han intentado poner fin a uno de los conflictos más difíciles y sangrientos del siglo XX. El largo camino hacia la solución del problema norirlandés comenzó en diciembre de 1993 cuando el entonces primer ministro británico, John Major, y el ex jefe de Gobierno irlandés, Albert Reynolds, firmaron en Londres la declaración de «Downing Street»
Dicho documento invitaba por primera vez al Sinn Fein, un brazo político del Ejército Republicano Irlandés (IRA), a sentarse en una mesa de negociaciones siempre y cuando la organización terrorista se compormetía a renunciar a la violencia.
Major y Reynolds se vieron obligados a encontrar una salida por la escalada de la violencia en el Ulster y la campaña de atentados del IRA en la City (centro financiero londinense). Así, la oferta de Londres y Dublín fue muy tentadora para Gerry Adams, lider del Sinn Fein, quien con la ayuda del número uno del nacionalista Partido Social Demócrata y Laborista del Ulster (SDLP), John Hume, consiguieron presionar al IRA a que declarara un alto el fuego.
La historia de la tregua del IRA llegó finalmente el 31 de agosto de 1994, recibida con gran entusiasmo en Irlanda del Norte, donde le conflicto dejó un saldo de más de 3.000 muertos desde su inicio a principios de la década del setenta. Sin embargo, las promesas contenidas en el texto de «Drowning Street» no se cumplieron como se esperaba ya que el Gobierno británico retrasaba una y otra vez la invitación al Sinn Fein, que mientras tanto advertía de serias consecuencias.
El 9 de febrero de 1994, el IRA decidió romper la tregua con la explosión de un coche-bomba en el este de Londres, atentado que causó la muerte de dos personas y heridas a unas cien. La debilidad del Gobierno de Major, que tenía una mayoría parlamentaria de tan sólo un escaño y contaba, por lo tanto, con el apoyo de los nueve diputados unionistas del Ulster, dificultó aún más el avance del proceso de paz.
Mientras tanto, las conversaciones multipartitas de paz comenzaban en junio de 1996 sin la presencia del Sinn Fein, que tuvo que esperar la llegada del Gobierno laborista de Tony Blair, en mayo de 1997, para que fuera invitado al diálogo.
La promesa de Blair de invitar al Sinn Fein impulsó al IRA a declarar una segunda tregua el 19 de julio del año pasado que dio luz verde para que el partido republicano entrara poco después en las negociaciones de paz junto con los principales líderes de las formaciones políticas de la provincia, entre los que estaba David Trimble, del Partido Unionista del Ulster (UUP).
Las difíciles y maratonianas conversaciones de paz encontraron numerosos obstáculos a lo largo del camino, pero la posibilidad negociadora del moderador del diálogo, el estadounidense George Mitchell, hizo posible la firma el pasado día 10 de abril en Belfast del acuerdo de paz para el Ulster. Fue también importante el compromiso de los políticos vinculados a grupos paramilitares protestantes a aceptar las reglas democráticas lo que permitió firmar el acuerdo.
Entre los políticos protestantes destacados hay que mencionar a Gary McMichael, lider del Partido Democrático del Ulster (UDP), brazo político de la Asociación para la Defensa del Ulster (UDA); y David Irvine, lider del Partido Progresista Unionista (PUP), brazo político de la Fuerza Voluntaria del Ulster (UVF).
Para poder estrechar las diferencias entre los partidos pro británicos y los pro irlandeses, la ministra británica para Irlanda del Norte, Mo Mowlam, tuvo que demostrar su gran paciencia, pero su momento clave se produjo en enero pasado, cuando su visita a la cárcel de Maze logró persuadir a los presos de las organizaciones protestantes que no rompieran el alto el fuego declarado en octubre de 1994.
Las buenas relaciones entre Londres y el Gobierno irlandés de Bertie Ahern, del partido Fianna Fail, permitieron además superar diferencias sobre el contenido del acuerdo de paz. Los políticos de partidos no sectarios que participaron en las conversaciones de paz fueron John Alderice, lider del Partido de la Alianza; Mónica McWilliams, número uno de la Coalición de las Mujeres; y Malachy Curran, lider de la Coalición Laborista.
Pero quizá el apoyo decidido del presidente estadounidense, Bill Clinton, al proceso de paz en Irlanda del Norte ayudó a convencer a los grupos pro británicos y pro irlandeses de los beneficios que traerá para la provincia un acuerdo de paz que pusiese fin a la violencia.
El pasado 22 mayo, en la primera votación conjunta en 80 años, el acuerdo de paz de Stromont recibió el apoyo del 71,12 por ciento de la República de Irlanda.
Página 30 ABC, miércoles 4 de noviembre de 1998El copyright de los textos de prensa pertenece a sus autores respectivos. Fecha de la trascripción, 4 de julio de 2006.