Colección de documentos de prensa relativos al diálogo abierto por el gobierno Aznar con ETA en 1998


El Gobierno exige a ETA desmantelar «comandos» e infraestructura para abrir el proceso de paz

Busca garantías para que los interlocutores controles la disciplina de los partidos y las escisiones

Los etarras debe delegar en EH/HB las cuestions políticas y aceptar las reglas del juego democrático

Madrid. D. Martínez / J. Pagola

En los primeros acercamientos mantenidos hasta la fecha, emisarios del Gobierno de Aznar han planteado a los representantes del «complejo ETA» una serie de condiciones entre las que se encuentran, además del abandono definitivo de la actividad terrorista, el compromiso de que los cabecillas deben garantizar que todos los pistoleros aceptarán la disciplina y que delegará en Herri Batasuna o Euskal Herritarrok el «frente político» de la negociación. El Ejecutivo, en estos primeros sondeos, exige también a ETA que debe disolver sus «comandos» y desmantelar toda su infraestructura, lo que necesariamente no supondríia la entrega física de su armamento y explosivo.

Las condiciones del Gobierno a la banda

  • Demostración inequívoca de que abandona definitivamente la actividad terrorista.
  • Compromiso de que controlarán a todos los pistoleros y que la decisión de los cabecillas será asumida con disciplina.
  • Compromiso de que desmantelarán toda su infraestructura en Francia y en España, que incluye la fábrica de explosivos.
  • Compromiso de que delegará todas las cuestiones políticas en Herri Batasuna y Euskal Herritarrok.
  • Compromiso de respetar los acuerdos que democráticamente adopten los partidos políticos en las Instituciones.
  • Posibilidad de elaborar un «censo» de los terroristas para estudiar su situación personal.

El presidente del Gobierno, José María Aznar, reconoció ayer que ha autorizado el establecimiento de contactos con interlocutores del «complejo ETA». Según fuentes oficiales, que citaba Efe, la finalidad de esos contactos es acreditar la voluntad de la banda criminal ETA de dar los pasos necesarios para abrir un proceso de paz mediante el cese definitivo de la violencia. Las mismas fuentes precisaron que la decisión del presidente «Aznar» obedece a la percepción de los cambios producidos en el entorno del denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), que se ha traducido en intentos de aproximación a los que el Gobierno ha querido responder.

A juicio del Ejecutivo de Aznar, el nuevo escenario surgido de las elecciones autonómicas del pasado 25 de octubre favorece un nuevo impulso hacia la consolidación definitiva del fin del terrorismo.

Sondeos

Fuentes consultadas por ABC, sin embargo, aseguran que los primeros acercamientos, tras la «tregua» de ETA, ya se han llevado a cabo, aunque a un nivel muy incipiente, «casi de sondeo». Uno de estos contactos habría tenido como escenario una localidad próxima a Burdeos y, como interlocutor del «complejo ETA», habría participado una persona que hasta hace muy poco perteneció a la banda, incluso cumplió condena, y en estos momentos se encuentra entre quienes apuestan por el final de la actividad terrorista. Estos mismos medios afirman estar en disposición de asegurar que encuentros similares se han celebrado en España.

Tras estas primeras aproximaciones, aún en un nivel muy incipiente, insisten las fuentes, los representantes del Gobierno creen observar en ETA, si no una muestra inequívoca de que quiere abandonar definitivamente la actividad terrorista, sí la evidencia de que existe un debate en el que se plantea esta posibilidad, aunque existen discrepancias sobre la estratégia a seguir, tal y como ayer informó ABC.

Así, el ejecutivo de Aznar no ha esperado a que ETA demuestre esta voluntad de poner fin al terrorismo para comenzar esos primeros contactos a nivel exploratorio, aunque en el transcurso de los mismos sí ha planteado a los interlocutores de la banda una serie de condiciones concretas.

Entre estas exigencias, además de la renuncia definitiva a recurrir a las armas, estaría el compromiso de los cabecillas de garantizar que sus decisiones serán asumidas con disciplina por todos los pistoleros. Se pretende, de esta forma, evitar posibles escisiones que den paso a grupos terroristas minoritarios pero con capacidad suficiente para seguir cometiendo atentados, con lo cual el esfuerzo del Gobierno y del conjunto de la sociedad española no se vería compensado suficientemente. La hipótesis de que el debate abierto en ETA provoque una escisión es contemplada por los expertos antiterroristas.

Otra de las exigencias planteadas por los representantes del Gobierno en estos primeros contactos sería la referente al desmantelamiento total de la infraestructura que ETA tiene en Francia y en España y que incluye, no sólo la utilizada por los «comandos», sino la fábrica de armas y explosivos. Ello no supone necesariamente la exigencia de que físicamente entreguen las armas.

Otros medios no descartaban que, según avance el proceso de conversaciones, el Gobierno exija un «censo» de los terroristas, tanto los que están en activo como los que pasaron a la «retaguardia», con el argumento de que es imprescindible para analizar la situación de cada uno de ellos con el fin de estudiar salidas individuales.

Además, el Gobierno ha hecho llegar a ETA» en estos primeros sondeos la exigencia de que las cuestiones políticas las deberá delegar en Herri Batasuna o Euskal Herritarrok, mientras que en lo que respecta al asunto de los presos está dispuesto a llegar a la máxima generosidad permitida por la Constitución.

El Ejecutivo de Aznar ha acogió de manera favorable que, en una próxima fase, el interlocutor del «brazo político» del «complejo ETA» sea Arnaldo Otegui, que ha salido fortalecido tras las elecciones autonómicas y además tiene influencia en la banda al haber pertenecido a ella e incluso ha cumplido condena. Otegui cuenta con el refuerzo de Íñigo Iruin y de otros veteranos de HB recuperados para esta nueva estratégia.

Corregir errores

El proceso de negociación abierto con el «complejo ETA» lo lidera personalmente José María Aznar que intenta, según reconocen algunos de sus colaboradores más cercanos, evitar los errores en los que incurrió el Gobierno socialista en anteriores procesos de diálogo con la banda y que tuvieron su exponente más claro en las conversaciones de Argel.

«Se trata de huir de la improvisación y de la precipitación a la hora de tomar medidas», comentan los medios consultados. «También hay que saber a quién dirigirse, que sean interlocutores serios y huir de la multiplicación de vías y atajos que conducen a ninguna parte», concluyen los medios consultados.

Aznar vuelve a tomar la iniciativa de la pacificación, frente a las pretensiones nacionalistas de mezclar el proceso con las reivindicaciones políticas.

Altos cargos de Presidencia e Interior dialogarán con el «complejo ETA»

Madrid.

El secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos, es uno de los altos cargos que han asumido un protagonismo en esta primera fase de los contactos con ETA. Además de tratarse de un estrecho colaborador de José María Aznar, se le considera un buen conocedor de la situación del País Vasco.

Junto a él participarán en estos contactos el secretario de Estado de Seguridad, Ricardo Martí Fluxa, y algún otro interlocutor designado por Moncloa.

Por parte del «brazo político» del «complejo ETA» el hombre fuerte es Arnaldo Otegui. Le asesora Íñigo Iruin, que conoce los entresijos de este complejo.

Mantiene también protagonismo, desde la cárcel, el ex dirigente de HB Rufino Echevarria. Se llegó a decir que era el representante del «complejo ETA» en la anterior «mesa» de HB.

Página 23 ABC, miércoles 4 de noviembre de 1998

El copyright de los textos de prensa pertenece a sus autores respectivos. Fecha de la trascripción, 4 de julio de 2006.